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viernes, 4 de enero de 2019

UNA NUEVA ECONOMÍA YA ES POSIBLE

El mundo que conocemos en occidente es romano. Cultura, lengua, derecho, economía, calendario, arte, ingeniería, transporte... Roma fue la responsable de organizar, estructurar, coordinar, gestionar... lo que más tarde ha acabado siendo lo que somos hoy.

En aquellos tiempos, si alguien quería aprender cómo mejorar algo, se fijaba en Roma.


Durante los últimos siglos, desde el nacimiento de los Estados Unidos de América, el relevo como referente mundial ha estado al otro lado del Atlántico.

En las últimas décadas, Asia ha empezado a reclamar una parte del protagonismo.

La economía ha sido y seguirá siendo el motor del mundo.

La globalización, la liberalización, la externalización... son conceptos que nos suenan a todos y de los que nos guste o no, no nos podemos abstraer. Son tendencias que están marcando el rumbo de la nueva economía.

Una nueva economía en la que lo que se ha dado en llamar nuevas tecnologías ya está desempeñando un papel crucial.

Una nueva forma de trabajar: sin madrugones, sin jefes, sin desplazamientos, sin atascos, sin colas... desde la comodidad del hogar, ya está disponible.

Una nueva forma de hacer negocios: sin dependencia de los bancos, sin grandes inversiones, con riesgos muy limitados, con gastos ridículos, con capacidad internacional... empleando internet, están al alcance de cualquiera.

Una nueva forma de relacionarse, de formarse, de aprender, de alcanzar lo que hasta hace bien poco no podía concebirse fuera del mundo de los sueños, lo podemos conseguir con unos pocos clicks.

Un capitalismo solidario que ofrece a todos igualdad de oportunidades, que es un auténtico redistribuidor de la riqueza, que premia a los merecedores sin atender  otras consideraciones exclusivistas, que reconoce los logros, que proporciona crecimiento, bienestar y satisfacción personal, está revolucionando la forma de trabajar, de divertirse y de ganar dinero.

Una vida digna sin dependencia de un sueldo, ni de los mercados financieros, ni de las subidas del IPC, ni de los sindicatos, ni de las decisiones de los gobiernos sobre las pensiones... es ahora posible.

Un cambio radical, que por primer vez en la Historia de la Humanidad, podemos aprovechar si no nos conformamos con lo establecido hasta ahora y estamos dispuestos a explorar nuevas oportunidades y a esforzarnos para conseguirlo.

La prosperidad no sólo para el 2019, o el 2772, como más nos apetezca identificarlo, sino también para años futuros depende única y exclusivamente de nuestra decisión de intentarlo.

Bienvenido a una nueva Era, la del microemprendimiento.