TUS PÁGINAS

martes, 11 de febrero de 2014

TALENTOS

Mateo 25:14-30
Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Parábola de los talentos

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.
16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.
17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.
18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.
20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.
21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.
23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;
25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.
27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.
28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.


Es gratificante comprobar cómo andamos sobrados de talentos. Basta echar un vistazo a los perfiles de LinkedIN y uno se sorprende de la enorme cantidad, diversidad y calidad de destrezas, habilidades, conocimientos, experiencias... de la mayoría de los perfiles. Algunos nos catalogamos de especialistas, incluso de expertos. Y me llama poderosamente la atención cómo la mayoría ofrecemos nuestros preciados atributos o cualidades, para a cambio de una remuneración, ayudar a que se cumplan sueños ajenos, olvidándonos o anteponiéndolos a los propios. Otros nos consideramos o calificamos como buenos asesores, administradores, consultores, facilitadores, gestores de redes sociales ... y un largo etcétera de calificativos o competencias, ofreciendo a otros un servicio, que yo me pregunto por qué no nos lo prestamos a nosotros mismos. Me atrevo a lanzar un reto. Si somos tan buenos en algo, lo que sea, que consideramos que otro debería remunerarnos por su disfrute, ¿ por qué no esmerarnos en orientar nuestro esfuerzo en beneficio propio ? Si de verdad somos tan valiosos como creemos o decimos, seguro que seremos abundantemente recompensados.

“Una de las claves para influir en otros es hacerlos percibir que usted es una persona de talento y virtud”, Jim Rohn y Chris Widener ( Doce pilares ). 


“ Es fascinante ver cómo la mayoría de la gente planea sus vacaciones con más cuidado de lo que planean sus vidas. Tal vez sea porque escapar es más fácil que cambiar ”, Jim Rohn.