miércoles, 18 de diciembre de 2019

¿Y SI AHORA, QUE TODAVÍA PODEMOS, NOS PREPARAMOS PARA LA HECATOMBE?

A veces me pregunto si las noticias que yo escucho son las mismas que escucha el resto de la gente, si el mundo en el que yo vivo es el mismo mundo en el que viven los demás.

Acabo concluyendo que deben ser mundos distintos, porque parecemos entender las cosas de diferente manera y extraer distintas conclusiones a pesar de beber de las mismas fuentes.

Vivimos en la Era de la información. Tenemos a nuestro alcance las noticias como pocos años atrás hubiera parecido inimaginable, prácticamente en tiempo real, y podemos interpretarla según nuestro propio criterio, es decir no tenemos que esperar a que alguien nos la cuente tamizada por sus propios criterios de comunicación mejor o peor intencionados.

Aunque sólo fuera por si acaso, creo que deberíamos prestar más atención a la sabiduría popular: "Si las barbas de tu vecino ves mojar, pon las tuyas a remojar".

Cuando uno pinta canas y echa la mirada atrás, o al que era el vecino de al lado, se empieza a escamar.

Puedo entender que la juventud vea las cosas de otra manera, sencillamente porque se interesa por otros temas bien distintos propios de su edad y no tiene la suficiente experiencia. Lamentablemente muchas cosas las aprendemos a fuerza de tropezar. Y ni así.

"La Historia se repite" es cuasi una ley matemática.
La tecnología está evolucionando a una velocidad vertiginosa.
Innovaciones en robótica, telecomunicaciones, inteligencia artificial, internet de las cosas, microtecnologías, expansión de las utilidades de la energía eléctrica, impresión en 3D con cada vez mayor diversidad de materiales... se van incorporando constantemente a nuestro día a día sin que apenas nos demos cuenta.
Nuestro modo de vida se va modificando inexorablemente, afectando a nuestras rutinas profesionales. Sí o sí, la mayoría de nuestros empleos se están viendo radicalmente afectados. Tarde o temprano, muchos van a desaparecer, o como mínimo van a sufrir una severa reconversión.
Oportunidades de empleo, formación exigida, condiciones laborales, remuneración, derechos adquiridos, relaciones interpersonales... van a experimentar una transformación sin precedentes.
La sociedad en su conjunto está sometida a una sutil, pero permanente, actualización de las reglas de juego.
¿Nos estamos preparando para las consecuencias de este cambio brutal?

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