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miércoles, 21 de junio de 2023

MEJORANDO VIDAS


La misión de un profesor no es solo transmitir un conjunto de conocimientos, facilitando su asimilación por parte de los alumnos, sino tratar de inculcarles la curiosidad por investigar, descubrir, probar, explorar... incitándoles a encontrar su propio camino de aprendizaje. Del mismo modo que la mayor satisfacción para un padre es que sus hijos sean mejores que ellos, puedan disfrutar de una mayor calidad de vida y sean más felices, cuando un profesor observa que alguno de sus alumnos aprovecha y acoge de buen grado sus enseñanzas y sigue la senda pretendida, experimenta una sensación similar. Especialmente cuando percibe que su alumno es mejor que él, que llega a superarle. Si además percibe respeto, reconocimiento y admiración por parte de esos alumnos, empieza a sentirse maestro. En el fondo, en ambos ejemplos, se trata de dar, de entregarse a una tarea con la ilusión de recoger los frutos esperados. Como en el caso de un agricultor que prepara la tierra, siembra la semilla, la riega, cuida la planta y sabe que la cosecha de su cultivo va a quedar afectada por multitud de variables, cuando el fruto de su esfuerzo y dedicación se ve recompensado como esperaba, experimenta una gran regocijo.

Cuando alguien percibe que está sirviendo de modelo o referente para otros y que sus intenciones se están viendo satisfechas, toma conciencia de su condición de líder. Y cuando este liderazgo no se limita a conseguir seguidores, sino a descubrir, alentar y ayudar a otros líderes para que repliquen el mismo proceso, se alcanza un placentero estado de complacencia sin igual.

Ayudar a cambiar vidas, a mejorarlas, es un reto apasionante repleto de gratificaciones.
 

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