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sábado, 16 de enero de 2021

NEGOCIO BANCARIO HOY

Hace varias décadas, el negocio bancario consistía en prestar un dinero. a un tipo de interés superior a aquel con el que se remuneraba al depositante de fondos a cambio de un interés inferior pactado.

El diferencial, después de gastos, era el beneficio del banco.

El riesgo lo asumía el banco.

Hoy, el depositante obtiene 0, y los tipos son tan bajos que gran parte del potencial del negocio bancario tradicional se ha esfumado.

¿Cuál ha sido siempre el negocio bancario?

Quedarse con una parte del dinero de sus clientes. Poco a poco, pero incesantemente.

Y sigue siendo el mismo, pero la manera de conseguirlo es diferente.

Ahora te animan a contratar productos financieros complejos, que nadie entiende, aunque así lo creas, y cobrar algún tipo de comisión sin ningún tipo de responsabilidad sobre el resultado.

Hoy, el riesgo del negocio bancario lo asume el cliente.

Ya tienen una fuente de ingresos, las comisiones por gestionar los fondos de un tercero sin asumir ninguna responsabilidad. Así, y no de otro modo, es como se han hecho famosos algunos inversores en bolsa, cobrando comisiones por gestionar las inversiones de sus clientes.

Negocio redondo.

Claro, hay que saber dónde se coloca el dinero, y visto lo visto, parece que no han sabido.

Además, por respirar, como no les garantices un suministro constante de fondos, amén de otros requisitos, pagas: omisiones, tasas, gastos... ponles el nombre que quieras, pero pagas.

Otra fuente de ingresos, es la venta cruzada, en lenguaje callejero: ya que... "pasabas" por la oficina, pues ahora las están cerrando (el negocio tradicional no va bien) te llaman al móvil a ofrecerte los nuevos servicios.

Seguros, alarmas, electricidad, gas, móvil, fibra óptica... servicios que todo el mundo utiliza y paga inexorablemente todos los meses, que se cargan directamente en cuenta, y proporcionan suculentos ingresos recurrentes a la cuenta de resultados, sí o sí. Hoy, y mañana también.

Tan es así, que esta modalidad se ha convertido en una de las principales fuentes de ingresos del sistema bancario. Y no solo del bancario. Grandes superficies, supermercados, bazares, agencias de viajes, correos... consiguen una parte, cada vez más importante de sus ingresos por este sistema.

Un goteo incesante de ingresos capaz de desbordar el mismo mar.

Pero el negocio siempre lo hacían los de siempre, los grandes.

Y tú, a verlas venir.

Afortunadamente esto ha cambiado. Ahora se puede hacer una redistribución de la riqueza más equitativa. Para que se lo lleve otro, me lo llevo yo, o al menos un conocido. Ahora te toca a ti.

¡No seas tonto, monta un banco en tu casa!





miércoles, 27 de noviembre de 2013

ES UN ERROR...

POSTERGAR LAS DECISIONES Y NO SABER POSTERGAR LA GRATIFICACIÓN

" No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy "


“ El éxito en la vida no está en vencer siempre, sino en no rendirse nunca “, Paulo Coelho.

Postergar es una decisión. La impaciencia es una actitud. Frecuentemente abusamos de ambas. Si algo es importante para el presente o para el futuro, hay que hacerlo " antesdeYA " ( ya, es tarde ), y tener paciencia para ver los resultados. Una vez que hemos hecho lo que tenemos que hacer, probablemente dependamos de factores ajenos a nuestro control. Paciencia.


Eso sí, síguelo de cerca.

martes, 18 de septiembre de 2012

CONFÍA EN TI MISMO MÁS QUE EN CUALQUIER OTRA COSA EN EL MUNDO



INDEFENSIÓN APRENDIDA


Creo que el tema es lo suficientemente importante como para reincidir en él.
En lugar de perder el tiempo, y probablemente la autoestima, comparándonos con otra persona, o ni siquiera eso, sino con algún aspecto muy concreto de algún desconocido, ignorando la enorme diversidad y complejidad de las vidas de cada uno, haríamos mejor en prestar atención a algún detalle en particular, que nos gustaría imitar, de alguna persona que nos parece sobresaliente, y poner todo nuestro empeño en conseguirlo. Con frecuencia los árboles no nos dejan ver el bosque, y en ocasiones la imposibilidad de abarcar la inmensidad del mismo nos lleva a concentrarnos en algún árbol en concreto, que por alguna razón destaca sobre los demás. ¡Peligro!
El propio hecho de realizar la comparación ya nos pone en desventaja, porque partimos de una situación de inferioridad al suponer que el otro nos supera en algo. El que está seguro de sí mismo no pierde el tiempo en comparaciones. Ni se le pasan por la cabeza. En cambio, lo que sí puede ser muy enriquecedor es identificar en los demás algún valor, que humildemente reconozcamos no poseer, y plantearnos desarrollarlo decididamente: copiándolo, imitándolo y adaptándolo a nuestra propia personalidad. Es lo que empezaron a hacer los japoneses, el pasado siglo, y después los coreanos y los chinos. Y no les va nada mal. El punto de partida es completamente diferente, detectamos una virtud que asumimos que no poseemos, y empujados por nuestro afán de mejora, nos proponemos alcanzarla. Es tan sencillo como analizar y tratar de replicar las condiciones que han llevado al otro a alcanzar el éxito. Todos podemos, tan solo es cuestión de proponérnoslo. La actitud con la que afrontemos el asunto determinará el resultado.


“Si buscas lo bueno en los demás, encontrarás lo mejor en ti mismo“