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miércoles, 30 de enero de 2019

MI FUTURO LO DECIDO YO

Hoy a las 00:00 he recibido una llamada desde las Rocosas en Canadá, allí eran la 16:00 del día anterior.

Enric está inmerso en un proceso de cambio y entre otras cosas me preguntaba si es que ya no publicaba. Le dije que estaba muy ocupado con otros asuntos, aunque tenía muchos borradores que debía terminar.

Me he sentido comprometido. De hoy no puede pasar. Así que enlazando ideas que me han llegado en los últimos días, aquí os dejo 2 vídeos, que seguro que os hacen reflexionar:




Va por ti, Enric.

A forjar un nuevo y brillante futuro día a día con un equipo extraordinario.

¡ Bienvenido al cambio !

martes, 27 de febrero de 2018

VÍDEO TESTIMONIOS


Si hay algo permanente en este mundo, es el cambio, tanto interno, como externo. Respecto a este último, poco podemos hacer, pues se escapa a nuestro control. Donde sí tenemos plena capacidad de acción es con relación al cambio interior.

Por otro lado, el ritmo de esos cambio puede variar. Las circunstancias personales de cada cual, de su entorno, la motivación, la necesidad, la fatalidad... son con frecuencia los catalizadores que afectan a la velocidad de ese cambio, que puede incluso llegar a ser explosiva.

El tomar conciencia del carácter inexorable del cambio y al mismo tiempo de nuestro poder para gestionarlo a nuestro favor puede rendirnos gratificantes compensaciones.


No tenemos ni la más remota idea de nuestro tremendo potencial. Sólo hay una cosa que nos impide descubrirlo. La indecisión. Y ésta está normalmente influida por factores como la comodidad, el miedo, la inseguridad, la falta de autoestima, la dependencia... EXCUSAS.


¿No hay nada que te apasione para dar rienda suelta al hambriento león que llevas dentro? 




viernes, 22 de septiembre de 2017

YO TENGO RAZÓN, TÚ ESTÁS EQUIVOCADO

No es posible saber lo que pasa por la mente de una persona. Incluso cuando se intenta provocar un determinado pensamiento como consecuencia de una acción deliberada. El receptor conserva la capacidad de ignorarla, dejarse llevar, o reaccionar de una manera previamente entrenada o conscientemente alterada.

En su libro: “El hombre en busca de sentido”, Viktor Frankl, exprisionero y superviviente de los campos de concentración nazis, reflexionando sobre sus durísimas vivencias, analizando la conducta de sus compañeros de cautiverio y su propia experiencia personal, acabó concluyendo: “A un hombre se le puede despojar de todo menos de la última de las libertades humanas: elegir la propia actitud ante un conjunto dado de circunstancias”.

Quizás sea una de las frases más repetidas en este blog, y no es baladí. Nuestra memoria, por buena que sea, tiene sus carencias. Con frecuencia olvidamos conceptos que pueden ser esenciales para entender nuestro entorno, y de vez en cuando conviene recordarlos. Así podremos comprender mejor las actitudes ajenas, ejercitar un poco la compasión, y por qué no, utilizarlas sabiamente para ponernos en el lugar del otro, sentir empatía, y así acabar por mejorar nuestro ratio de consecución de objetivos.

Intentar agradar a todo el mundo es harto complicado. Lo que a uno le parece bien, al otro le molesta. Lo que a uno le resulta de vital importancia, al otro le es indiferente.

Hace algún tiempo conocí esta reflexión que ahora te comparto:




¿Todavía no estás convencid@? ¿Te olvidaste de hacer click en la foto? ¿Y ahora?


¡Sé tú mism@! 

domingo, 27 de agosto de 2017

¿SOY UN ANDROIDE?

Según sabelotodo no es exactamente así, pero analicémoslo más detenidamente.

¿Conoces a alguien que lleve algún tipo de prótesis estética o reparadora, temporal o permanente, entendiendo como tal cualquier elemento compuesto por algún material ajeno a lo propiamente biológico (metales, plásticos, siliconas... en forma de sólidos, líquidos, geles...)? No tienes que ir muy lejos: extensiones, pestañas postizas, empastes, brackets, lentillas, lente intraocular, gafas, audífonos, implantes cocleares, marcapasos, válvulas cardíacas artificiales, placas y tornillos quirúrgicos u ortopédicos para fracturas, prótesis de cadera, de rodilla o mamarias, telas para hernias inguinales, dius, ¿riñones biónicos?, y un largo etcétera.

Imaginemos un individuo plagado de todos estos dispositivos, tantos como puedan existir. ¿Cuántos sería capaz de soportar sin dejar de ser humano? ¿Dónde está el límite, en el cerebro?


Hasta ahora sólo hemos considerado la parte física. ¿Y si nos aproximamos al campo de la cibernética... o analizamos la parte mental?

Vivimos bajo un bombardeo masivo de los medios de comunicación de masas, desde niños nos introducen en sistemas educativos al servicio de los respectivos sistemas políticos y/o religiosos, en mayor o menor medida o intensidad, el lavado de cerebro es general. El hardware es cada vez menos nuestro, menos biológico o de base natural, ¿Y el software (información, opinión, formación, doctrina...) no es esencia exógeno?

¿Andriode, cyborg? No sé si ya lo somos, estamos a punto o se hará de esperar. Lo que sí sé es que por acción u omisión, consciente o inconscientemente, parcial o ¿totalmente? estamos inmersos en un proceso, cada vez más rápido de hibridación.

Muchos ya somos cyborgs.

¿Seguimos siendo humanos?