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martes, 30 de noviembre de 2021

FUTURO INCIERTO

En la cuerda floja, al borde del abismo, a punto de colapsar... no sé cuál es la expresión más adecuada pero estamos en zona de PELIGRO. La situación actual ya es insostenible, pero es que el futuro que se avecina si no empezamos a aplicar YA serias correcciones es de todo menos deseable.

Estamos esquilmando el intersticio de la superficie del único planeta del Universo que conocemos, que nos permite vivir, sin tener en consideración que como sistema casi cerrado es limitado, y empieza a dar serios síntomas de agotamiento.

La siguiente noticia desvela cierta información que no nos va a gustar:

 EL EQUILIBRIO SE ESTÁ VOLVIENDO INESTABLE

Esto es solo la parte emergente del iceberg, y los únicos responsables somos nosotros.


domingo, 24 de diciembre de 2017

sábado, 2 de diciembre de 2017

¿PLANIFICANDO LA JUBILACIÓN?

Todo el mundo lo sabe. La probabilidad de poder disfrutar de una jubilación digna en el futuro, basada en el cobro de una pensión pública, es cada vez más baja. Lo dice la OCDE, el FMI, y así lo reconocen todos los agentes implicados, tanto dentro como fuera del país.


¿Qué están haciendo los trabajadores para afrontar esta contingencia? La mayoría, nada. Pasó con la burbuja inmobiliaria, está pasando con la interminable crisis bancaria, va a pasar con las pensiones y ¿qué hace la gente? Nada. Quizás crean en los milagros, en la barita mágica del gobierno, o no sé en qué. Se acerca la Navidad, quizás la lotería, Papá Noel, o los Reyes Magos...

Una de las causas del problema es la bajada per cápita en las cotizaciones a la Seguridad Social debida a la naturaleza del empleo: escaso, inestable y mal pagado.

A los que mandan, no se  les ocurre otra solución que apretar todavía más el cuello de los que soportan lo que queda y como solución salomónica recomendar la inversión en planes privados a una ciudadanía cuya educación financiera deja mucho que desear. ¡Cuidadín!


¿Dónde?, en productos del sistema financiero, pero si es el que ha creado el problema y está en quiebra.

domingo, 2 de julio de 2017

ESPECULACIÓN VS. NEGOCIO

En una publicación reciente elucubraba sobre la diferencia entre comprar e invertir. Al comprar, asociamos a nuestra compra la idea de pasivo, en el sentido que defiende Kiyosaki, es decir saca dinero de nuestro bolsillo, y dependiendo de la naturaleza de nuestra compra, puede que continúe sacándolo en el futuro.

Por el contrario, al invertir, asignamos al objeto de nuestra inversión la idea de activo ( algo que puede hacer llegar dinero a nuestro bolsillo ). Y aquí podemos hacer una diferenciación entre dos posibles actitudes frente a esa inversión.

Si nuestra intención es vender un producto sin someterlo a ningún tipo de transformación, es decir sin aportarle ningún valor adicional, porque no tengamos intención de hacerlo o sencillamente porque no esté en nuestras manos dicha posibilidad, lo que estamos haciendo lisa y llanamente es especular. Ejemplo: invertir en bolsa, fondos o cualquier otro producto financiero sobre el que no tengamos ni la más mínima capacidad de intervención más que la de comprar y vender.

Ahora bien si lo que pretendemos es dotar al objeto de nuestra inversión, mediante una aportación personal, con alguna característica adicional, que a ojos de un potencial comprador le pueda resultar interesante su adquisición una vez transformado, por mínima que sea esa transformación, lo que estamos haciendo en realidad es intentar un negocio. Ejemplo: comprar pescado en la lonja para venderlo en mi pescadería, mi restaurante o puerta a puerta. El mero hecho de facilitar el acceso de ese producto a los compradores interesados, supone un cambio muy sustancial en el proceso de compra y posterior venta, a lo largo del cual gozamos de cierta capacidad de control para hacerlo más atractivo, que en el caso de la especulación estaba totalmente vedada.

He dicho intentar un negocio porque al precio de compra habrá que añadir los costes asociados al proceso de transformación, por muy elemental que pueda parecer, y sólo si el resultado global de la operación arroja un saldo positivo a nuestro favor podremos calificarlo de negocio propiamente dicho. En otro caso no se tratará más que de una actividad de entretenimiento de cualquier tipo menos lucrativa, que no es ni más ni menos lo que se persigue con cualquier iniciativa de negocio.






jueves, 15 de junio de 2017

COMPRAR VS. INVERTIR

Recientes acontecimientos en el sistema financiero me han hecho reflexionar sobre la diferencia entre estos dos conceptos, que pueden extrapolarse a cualquier otro sector, y pueden ayudar en la toma de decisiones financieras.

A veces puede surgir confusión a la hora de interpretar cada uno de ellos, incluso confundirse ambos. Con toda humildad, voy a intentar arrojar un poco de luz sobre este asunto. Y al mismo tiempo, lo que puede llegar a sorprender, desmitificar los prejuicios asociados a los mismos, ya que, por lo general, la mayoría somos confiados compradores pero sentimos cierta aversión a las inversiones.

A mi modo de ver el concepto de inversión está íntimamente ligado al de riesgo, y por tanto puede derivar en cualquiera de estos tres resultados: ganancia, paridad o pérdida. Hasta que no se ejecuta la desinversión no se puede saber lo que sucederá. Evidentemente, mientras dura el proceso se puede ir teniendo información sobre el estado de la inversión, pero hasta que no se desinvierte y se cumple con  Hacienda, no se puede hablar de resultado.

Y éste será positivo, y por tanto arrojará una ganancia, si el valor de la desinversión supera al de la inversión. Existirá paridad si ambos valores coinciden. Resultado neutro. Y supondrá una pérdida si sucede lo contrario.


Sin embargo, cuando pensamos en una compra excluimos el potencial de ganancia. ¿Qué quiero decir con esto? Si compro algo, estoy aceptando pagar un precio a cambio del valor que me reporta, en un instante concreto, determinado bien o servicio, entiendo que soy el consumidor final, y asumo que su valor no podrá incrementarse, en todo caso, lo más probable es que descienda considerablemente. Ejemplo ilustrativo: Vamos a comprar un coche nuevo y nada más salir del concesionario intentamos venderlo. ¡A ver lo que nos dan por él!

Cuando decimos que henos comprado acciones, en realidad lo que hemos hecho es invertir en acciones. Cuando decimos que hemos comprado lotería, en realidad lo que hemos hecho es invertir en lotería. Cuando decimos que hemos comprado nuestra casa (evidentemente me refiero a cuando hemos terminado de pagarla, porque mientras tanto el titular legal es la entidad financiera que nos ha prestado el dinero), estamos asumiendo que no tenemos ni la más remota intención de deshacernos de ella.

Por tanto, cuando invertimos en algo, tenemos la esperanza de un beneficio. Por el contrario, cuando compramos algo asumimos que conocemos el valor que le asignamos, lo aceptamos y no estamos pensando en una posible revalorización.

La idea de compra va asociada a la de inmediatez, la gratificación empieza en el momento de la compra (otro tema a considerar sería la separación temporal del instante de la compra y el adelanto o aplazamiento del pago de la misma) y puede prolongarse más o menos a lo largo del tiempo. La idea de inversión está ligada a un aplazamiento de la gratificación, que lógicamente se espera, pero se pospone hasta un momento posterior en el tiempo, cuando se materialice la desinversión.

Asociándolo a lo que dice Kiyosaki, no sería correcto hablar de comprar activos. En un activo se invierte.

¿Tenemos claro cuándo estamos comprando y cuándo invirtiendo?

Creo que sería una buena filosofía plantearse esta cuestión cada vez que vayamos a realizar un gasto.