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domingo, 24 de diciembre de 2017

domingo, 2 de julio de 2017

ESPECULACIÓN VS. NEGOCIO

En una publicación reciente elucubraba sobre la diferencia entre comprar e invertir. Al comprar, asociamos a nuestra compra la idea de pasivo, en el sentido que defiende Kiyosaki, es decir saca dinero de nuestro bolsillo, y dependiendo de la naturaleza de nuestra compra, puede que continúe sacándolo en el futuro.

Por el contrario, al invertir, asignamos al objeto de nuestra inversión la idea de activo ( algo que puede hacer llegar dinero a nuestro bolsillo ). Y aquí podemos hacer una diferenciación entre dos posibles actitudes frente a esa inversión.

Si nuestra intención es vender un producto sin someterlo a ningún tipo de transformación, es decir sin aportarle ningún valor adicional, porque no tengamos intención de hacerlo o sencillamente porque no esté en nuestras manos dicha posibilidad, lo que estamos haciendo lisa y llanamente es especular. Ejemplo: invertir en bolsa, fondos o cualquier otro producto financiero sobre el que no tengamos ni la más mínima capacidad de intervención más que la de comprar y vender.

Ahora bien si lo que pretendemos es dotar al objeto de nuestra inversión, mediante una aportación personal, con alguna característica adicional, que a ojos de un potencial comprador le pueda resultar interesante su adquisición una vez transformado, por mínima que sea esa transformación, lo que estamos haciendo en realidad es intentar un negocio. Ejemplo: comprar pescado en la lonja para venderlo en mi pescadería, mi restaurante o puerta a puerta. El mero hecho de facilitar el acceso de ese producto a los compradores interesados, supone un cambio muy sustancial en el proceso de compra y posterior venta, a lo largo del cual gozamos de cierta capacidad de control para hacerlo más atractivo, que en el caso de la especulación estaba totalmente vedada.

He dicho intentar un negocio porque al precio de compra habrá que añadir los costes asociados al proceso de transformación, por muy elemental que pueda parecer, y sólo si el resultado global de la operación arroja un saldo positivo a nuestro favor podremos calificarlo de negocio propiamente dicho. En otro caso no se tratará más que de una actividad de entretenimiento de cualquier tipo menos lucrativa, que no es ni más ni menos lo que se persigue con cualquier iniciativa de negocio.






jueves, 15 de junio de 2017

COMPRAR VS. INVERTIR

Recientes acontecimientos en el sistema financiero me han hecho reflexionar sobre la diferencia entre estos dos conceptos, que pueden extrapolarse a cualquier otro sector, y pueden ayudar en la toma de decisiones financieras.

A veces puede surgir confusión a la hora de interpretar cada uno de ellos, incluso confundirse ambos. Con toda humildad, voy a intentar arrojar un poco de luz sobre este asunto. Y al mismo tiempo, lo que puede llegar a sorprender, desmitificar los prejuicios asociados a los mismos, ya que, por lo general, la mayoría somos confiados compradores pero sentimos cierta aversión a las inversiones.

A mi modo de ver el concepto de inversión está íntimamente ligado al de riesgo, y por tanto puede derivar en cualquiera de estos tres resultados: ganancia, paridad o pérdida. Hasta que no se ejecuta la desinversión no se puede saber lo que sucederá. Evidentemente, mientras dura el proceso se puede ir teniendo información sobre el estado de la inversión, pero hasta que no se desinvierte y se cumple con  Hacienda, no se puede hablar de resultado.

Y éste será positivo, y por tanto arrojará una ganancia, si el valor de la desinversión supera al de la inversión. Existirá paridad si ambos valores coinciden. Resultado neutro. Y supondrá una pérdida si sucede lo contrario.


Sin embargo, cuando pensamos en una compra excluimos el potencial de ganancia. ¿Qué quiero decir con esto? Si compro algo, estoy aceptando pagar un precio a cambio del valor que me reporta, en un instante concreto, determinado bien o servicio, entiendo que soy el consumidor final, y asumo que su valor no podrá incrementarse, en todo caso, lo más probable es que descienda considerablemente. Ejemplo ilustrativo: Vamos a comprar un coche nuevo y nada más salir del concesionario intentamos venderlo. ¡A ver lo que nos dan por él!

Cuando decimos que henos comprado acciones, en realidad lo que hemos hecho es invertir en acciones. Cuando decimos que hemos comprado lotería, en realidad lo que hemos hecho es invertir en lotería. Cuando decimos que hemos comprado nuestra casa (evidentemente me refiero a cuando hemos terminado de pagarla, porque mientras tanto el titular legal es la entidad financiera que nos ha prestado el dinero), estamos asumiendo que no tenemos ni la más remota intención de deshacernos de ella.

Por tanto, cuando invertimos en algo, tenemos la esperanza de un beneficio. Por el contrario, cuando compramos algo asumimos que conocemos el valor que le asignamos, lo aceptamos y no estamos pensando en una posible revalorización.

La idea de compra va asociada a la de inmediatez, la gratificación empieza en el momento de la compra (otro tema a considerar sería la separación temporal del instante de la compra y el adelanto o aplazamiento del pago de la misma) y puede prolongarse más o menos a lo largo del tiempo. La idea de inversión está ligada a un aplazamiento de la gratificación, que lógicamente se espera, pero se pospone hasta un momento posterior en el tiempo, cuando se materialice la desinversión.

Asociándolo a lo que dice Kiyosaki, no sería correcto hablar de comprar activos. En un activo se invierte.

¿Tenemos claro cuándo estamos comprando y cuándo invirtiendo?

Creo que sería una buena filosofía plantearse esta cuestión cada vez que vayamos a realizar un gasto.

sábado, 3 de junio de 2017

OPINATRON

Hace poco he tenido la gran suerte de conocer en persona a MARC. Es un chaval diferente, de los que hay pocos. Edita su propio blog sobre dinero y bolsa.

Inquieto, activo, curioso, solidario, esforzado, servicial, cercano... y muy amable. Me invitó recientemente a la presentación de su libro "Inversión y gestión del dinero al alcance de todos. Mejora tu calidad de vida aprendiendo a gestionar tu dinero".

Hemos tenido la oportunidad de cambiar impresiones sobre asuntos que a ambos nos interesan y me invitó a participar en una encuesta que acaba publicar. He querido dedicarle a mis respuestas todo el cariño que creía que se merecían, y como pienso que también pueden ser de vuestro interés he decido compartirlas aquí. Así mismo os invito a conocer las opiniones del resto de los encuestados siguiendo la línea de esta publicación: Compartir para crecer.

Y antes de seguir, un comentario. Aunque el artículo habla de expertos, he de decir que es una palabra que me rechina. Cuando alguien se presenta a sí mismo como tal, de entrada ya me genera cuando menos desconfianza. Y cuando alguien, en mi presencia, se refiere a mí con ese término, inmediatamente le rectifico y eso es lo que pretendo hacer aquí. Otra cosa muy diferente es experiencia. De ésta sí que cada uno tenemos la nuestra, y como a mí me han servido de mucha ayuda y me gusta aprender de las de los demás, desde hace 5 años, en reciprocidad, compartir las mías es lo que mantiene viva la ilusión por esta publicación.

Ahora sí, aquí está:


Nota 21/10/2017: Marc ya ha publicado su 2º libro. Si te gustó el primero, no te puedes perder éste.

sábado, 12 de noviembre de 2016

FINANCIACIÓN

¿Te has preguntado en alguna ocasión cuál es el objetivo prioritario de cualquier banco?

Correcto, ¡hacerse con tu dinero!

¿Para qué? Pues para hacer más dinero.

¿Cómo? Prestándolo a quien esté dispuesto a pagar un interés por ello, e invirtiéndolo para conseguir la máxima rentabilidad.

¿Y tú qué sacas a cambio?

1.- Si tienes mucha suerte y cumples muchas condiciones (cada vez más numerosas y exigentes), una mínima remuneración, sobre la que automáticamente tendrás que pagar impuestos.

2.- La custodia de tu capital y la garantía de disponibilidad. Últimamente esta garantía está algo restringida, pues para retirar unos pocos miles de euros, tendrás que solicitarlo con antelación, ya que dicen no guardar mucho efectivo en las oficinas.

Cuidado con los fines de semana y las fiestas, porque puedes estar esperando al furgón unos cuantos días antes de poder retirar tus fondos.

3.- Por supuesto estarás dando tu autorización implícita para que te controlen a ti y a tu dinero. Si quieres que te controlen todavía más, sólo tienes que utilizar tarjetas y apps.

4.- Como no tengas cuidado, tu saldo se verá reducido progresivamente por gastos, comisiones y otros cargos.

En definitiva, que cualquier banco va a hacer más dinero con tu dinero. Tú vas a tener cada vez menos y tu banco cada vez más. Multiplicado por un gran número de clientes se genera el negocio bancario.

¿A ver si adivinas de dónde sale el dinero para pagar todos los gastos informáticos, de oficinas, personal, transporte, expansión, publicidad... y los beneficios? Correcto,
¡de tu dinero!

¡Cuidado con los fonos de inversión y la inversión directa en bolsa!

Pierdes el control de tu dinero, tus únicas potestades se limitan a decidir cuándo comprar y vender y siempre al precio que te ofrecen!

De todo lo que pasa entre esos 2 instantes no tienes ni idea. Tu control es 0.

¡Y adivina qué intereses prevalecen en las decisiones de gestión de esos activos, los tuyos o los de los que están gestionando tu dinero!


Hemos hablado de bancos pero podemos extender la aplicación de estas ideas a CUALQUIER entidad que constituya el sistema financiero y éste es mucho más extenso y enrevesado de lo que puedas imaginar.

sábado, 20 de diciembre de 2014

LOTERÍA

¿Sabes qué le pasa a la mayoría de la gente a la que le toca la lotería?
Haz click en la foto:


Se pasan toda la vida soñando que les toque un gran premio, y cuando "milagrosamente" lo consiguen, se lo gastan todo en caprichos. Poco tiempo después siguen siendo tan pobres, o a veces más, que antes. Vuelta a empezar. A seguir trabajando como siempre, y a volver a soñar que se repita el milagro. No se llevan bien con el dinero. Luego se quejan de los ricos. Tienen mentalidad de pobres.

Cada año, la lotería, hace muchos nuevos ricos temporales. Temporales, porque sólo saben gastar. En este mundo hay dos tipos de personas: las que gastan lo que ganan, y las que ganan lo que los demás gastan. Las casas de muchas personas de las clases media y baja están llenas de multitud de objetos que son prescindibles o no sirven para nada, mas que para satisfacer un impulso de compra y de satisfacción inmediata.

Sin ánimo de ofender, ¿para qué quiere una limpiadora un smartphone de última generación? Yo te lo digo, para seguir limpiando y poder comprase el siguiente modelo. Y seguir limpiando...

Las personas con mentalidad de rico procuran gastar lo menos posible en proporción a sus ingresos, no pagan a plazos con tarjetas de crédito, están permanentemente pensando en ahorrar para poder invertir en las oportunidades que saben que se les van a presentar, y son capaces de postergar la esperada gratificación.

Si a una persona con mentalidad de rico le toca la lotería, una parte importante del premio la invierte, y no en cualquier cosa. Una regla de oro es la diversificación: no poner todos los huevos en la misma cesta.

Invierte, ¿en qué?

Sobre todo en sus propios negocios.

¿Cuántas personas conoces que se hayan hecho ricas invirtiendo en los productos financieros tradicionales: depósitos, bolsa, fondos de inversión, planes de pensiones...? Están específicamente diseñados para que los grandes beneficios se los lleven los de siempre. ¿Y quiénes son los de siempre? Pues los que te ofrecen esos productos de inversión.

¿Y en inmuebles? ¡Cuántas fortunas invertidas en inmuebles se están esfumando como consecuencia de la crisis! Se están dando muchos casos de personas que renuncian a sus herencias en inmuebles porque los impuestos y gastos que acarrea su aceptación les resultan insoportables.

Las hipotecas también. Toda la legislación está pensada para proteger el sistema político-financiero. Mucha gente está particularmente hipotecada de por vida, avales incluidos. Y colectivamente también. La deuda pública ya ha superado el billón de €. ¿Y a que no sabes quién la va a pagar?